Resolución + calidad real de imagen: Asegúrate de que sea 4K real (o al menos 5-8 MP) si necesitas detalle (caras, objetos, evidencias).
Cobertura / movilidad (paneo-tilt / PTZ / giro + inclinación): Permite monitorear espacios amplios sin puntos ciegos; ideal si quieres usar una sola cámara para una habitación o ambiente completo.
Visión nocturna fiable + buena sensibilidad en baja luz: Muy importante si hay vigilancia 24/7 o en ambientes oscuros. Que tenga IR o “visión nocturna inteligente”.
Detección inteligente de movimiento / humanos / sonido + alertas: Permite que la cámara “sepa” cuándo sucede algo relevante y envíe notificaciones; ayuda a reducir falsas alarmas.
Audio bidireccional + posibilidad de interactuar: Para escuchar lo que ocurre o hablar desde la cámara (útil si es interior, para bebés, mascotas o disuasión).
Almacenamiento flexible (microSD + opcional nube) / compatibilidad con app: Para revisar grabaciones, guardar evidencia, y tener acceso remoto desde celular u otro dispositivo.
Fiabilidad de conexión / red / alimentación (Wi-Fi estable o cable/Ethernet, fuente confiable): Fundamental para que la cámara funcione correctamente y sin interrupciones constantes.